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Semana Santa en Linea

Semana Santa en Linea

El Viernes Santo 9 de abril de 1982 fue de triste recuerdo para los devotos del templo El Calvario, ya que pocos minutos después de haber salido la procesión del Santo Entierro, a unas cuadras fueron detonadas varias bombas panfleteras, lo cual provocó una avalancha de personas que huyeron por el retumbo, que se escuchó en varias cuadras a la redonda.

Atentados en el Calvario 1982

Nota de Prensa Libre 12 abril 1982

Mujeres desmayadas, niños perdidos e histeria colectiva se apoderaron de quienes presenciaban el cortejo, el cual continuó su marcha con el esplendor acostumbrado, sin lamentarse daños personales ni materiales.

Atentados en el Calvario 1982 01

Texto y Fotografias: Prensa Libre

El Viernes santo de 1973 se estrena una nueva anda para el Cristo del Amor. Despues de 26 años de uso se decide cambiar el anda incrustada o de Valenzuela (1946-1972) dando paso al mueble que vemos en la fotografia, de mayor tamaño para dar cabida a mas cargadores por turno.

Sepultado de Santo Domingo 1973

Esta anda solo se utilizaria en 1973 pues al año siguiente fue modificada siendo conocida despues como "el anda de aluminio".
El año del estreno (1973) hubo tardanza en la entrega del anda, esta llego a Santo Domingo la mañana del domingo de ramos por lo que se convertia en una carrera contra el tiempo la decoración de la misma. Tal y como era caracteristico por aquella época se decidio por un adorno a base de flores, se llenó el anda de rosas amarillas artificiales que contrastaban con el color azul de la túnica del Señor sepultado, una vez pasada la semana santa se ponen a la venta las rosas que formaron parte del adorno para que los devotos que quisieran pudieran conservar un recuerdo del decorado y contribuyeran con la hermandad, cada rosa se vendio a Q.2.00 y los fondos obtenidos se destinaron para sufragar parte del costo de las carrozas de los pasos que al año siguiente saldrian por primera vez en rodos.

Fotografías Antiguas y Texto: Fieles devotos del Cristo del Amor

Viernes santo de 1987

Sepultado de Santo Domingo 1987 00

1987 marcaría el final de las alegorías y adornos basadas en el libro del Apocalipsis, sería también el último año de la Presidencia de don Mario Barrutia (1979-1987). Guatemala comenzaba a padecer de violencia sin precedentes, las denominadas "maras" habian amenazado con romper el orden de los cortejos procesionales y en Santo Domingo se tuvo noticias, durante el desarrollo del cortejo, que los integrantes de dichas pandillas estaban apostados en la sexta avenida zona 1 por lo que se tomó la decisión de que el anda de la Virgen y del Señor sepultado fueran prácticamente juntas, las filas de damas se unieron a las de los caballeros y los cucuruchos formaron valla alrededor del cortejo de la Virgen de Soledad. Así transcurrió la procesión desde el entonces parque central hasta la entrada, aunque efectivamente esas personas estaban en la sexta avenida cerca del hotel Pan American su intervención no pasó de burlas, insultos y gritos, fué un viernes santo tenso. El adorno de éste año hacia alusión precisamente a la violencia, "Dios mio, porqué nos has abanbonado?" rezaba el letrero colocado al frente del anda en la que se podia ver un mapa de Guatemala clavado sobre una cruz, se podian ver dos figuras humanas ensangrentadas, una de ellas con un puñal en la espalda en representación de las víctimas de la violencia, al centro el Señor sepultado en su urna revestido con túnica verde botella y en la parte posterior un sacerdote dominico predicando la palabra de Dios como medio para la salvación de la raza humana, en la parte final una figura representando al Padre eterno quien sostería una bandera de Guatemala, signo de su amor por ésta tierra. La Santísima Virgen con túnica y manto negros bordados en hilos de oro con un letrero al frente donde se leía: Madre de los Dolores, ayúdanos a soportar nuestro Calvario, al frente un corazón traspasado por 7 puñales simbolizando los dolores de la Virgen y atrás una cruz simbolizando el monte Calvario,

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

 Texto y Fotografias: Fieles Devotos del Cristo del Amor

PROCESIÓN DE LA RESEÑA EN SANTO DOMINGO
No han leído mal, hubo una época a finales del siglo XIX y principios del XX que el Señor sepultado de Santo Domingo salía en procesión el día Martes santo por la noche luego del acto de la unción y se le conocía como La Reseña.
No existe mucha información respecto a dicho cortejo, la primera referencia que encontramos es un acta de la sesión de Junta Directiva de la Hermandad fechada el 26 de febrero de 1902 que en uno de sus puntos refiere que “el Padre Director se opone a que el Señor sepultado salga el martes santo en la procesión de la Reseña y también a la procesión de Soledad” por lo que no se efectuó el cortejo.
Posteriormente, el 6 de marzo de 1903 se solicita autorización para que salga nuevamente la procesión de la Reseña el martes santo a las 7 de la noche, solicitud que fue aprobada. No hay más noticias de la Reseña hasta el 21 de abril de 1909 cuando se autoriza que para el martes santo de 1910 vuelva a salir dicha procesión y que en ella carguen los escuadrones que llevaban las insignias de la pasión y toda aquella persona que no podía cargar el viernes santo. Por esos años los integrantes de los escuadrones que componían el santo entierro ( insignias, 7 palabras, vía crucis, alumbradores, etc) debían permanecer en todo el recorrido de la procesión, no podían salir en ningún momento, ni siquiera a cargar, por lo que se les permitía hacerlo el martes santo. Para quienes no lo sepan los alumbradores eran hermanos que iban a la par del anda portando faroles para iluminar el anda del Señor pues no se utilizaba aún la luz eléctrica. Seguramente es en los años posteriores que deja de salir el cortejo y no es sino hasta el año de 1997 que se vuelve a efectuar la procesión de martes santo en horas de la noche con la característica de que es solamente por las naves y atrio del templo quedando en el olvido el nombre de la Reseña. Datos poco conocidos que hoy les queremos compartir.

FotografiaAntiguaSantoDomingo 00

FotografiaAntiguaSantoDomingo 01

Texto y Fotografias: Fieles devotos del Cristo del Amor. Agradecimiendo a Edwin Rodolfo García.

Queridos jóvenes, ¡buenas tardes!

¡Qué bueno volver a encontrarnos y hacerlo en esta tierra que nos recibe con tanto color y calor! Juntos en Panamá, la Jornada Mundial de la Juventud es otra vez una fiesta de alegría, una fiesta de esperanza para la Iglesia toda y, para el mundo, un enorme testimonio de fe.

Me acuerdo que en Cracovia algunos me preguntaron si iba a estar en Panamá y les contesté: “Yo no sé, pero Pedro seguro va a estar. Pedro va a estar”. Hoy me alegra decirles: Pedro está con ustedes para celebrar y renovar la fe y la esperanza. Pedro y la Iglesia caminan con ustedes y queremos decirles que no tengan miedo, que vayan adelante con esa energía renovadora y esa inquietud constante que nos ayuda y moviliza a ser más alegres y más disponibles, más “testigos del Evangelio”. Ir adelante no para crear una Iglesia paralela un poco más “divertida” o “cool” en un evento para jóvenes, con alguno que otro elemento decorativo, como si a ustedes eso los dejara felices. Ustedes no piensan eso, porque pensar así sería no respetarlos y no respetar todo lo que el Espíritu a través de ustedes nos está diciendo.

¡Al contrario! Queremos reencontrar y despertar junto a ustedes la continua novedad y juventud de la Iglesia abriéndonos siempre a esa gracia del Espíritu Santo que hace siempre un nuevo Pentecostés (cf. SÍNODO SOBRE LOS JÓVENES, Doc. final, 60). Eso solo es posible, como lo acabamos de vivir en el Sínodo, si nos animamos a caminar escuchándonos y a escuchar complementándonos, si nos animamos a testimoniar anunciando al Señor en el servicio a nuestros hermanos que siempre es un servicio concreto. No es un servicio de figuritas.

Pienso en ustedes empezando a caminar primero en esta jornada, los jóvenes de la juventud indígena. Fueron los primeros en América y los primeros en caminar en este encuentro. Un aplauso grande. Y también los jóvenes de la juventud descendiente de africanos que también hicieron su encuentro y nos ganaron la mano.

Sé que llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. Conozco el esfuerzo, el sacrificio que realizaron para poder participar en esta Jornada. Muchos días de trabajo y dedicación, encuentros de reflexión y oración hacen que el camino sea en gran medida la recompensa. El discípulo no es solamente el que llega a un lugar sino el que empieza con decisión, el que no tiene miedo de arriesgar y ponerse a caminar. Si uno empieza a caminar ya no tiene miedo.

Esa es su mayor alegría, estar en camino. Ustedes no tuvieron miedo de arriesgar y caminar. Hoy podemos “estar de rumba”, porque esta rumba comenzó hace ya mucho tiempo en cada comunidad.

Escuchamos decir en la presentación con las banderas que venimos de culturas y pueblos diferentes, hablamos lenguas diferentes, usamos ropas diferentes. Cada uno de nuestros pueblos ha vivido historias y circunstancias diferentes. ¡Cuántas cosas nos pueden diferenciar!, pero nada de eso impidió poder encontrarnos, tantas diferencias no impidieron poder encontrarnos y divertirnos juntos. Ninguna diferencia nos paró. Eso es posible porque sabemos que hay algo que nos une, hay Alguien que nos hermana. Ustedes, queridos amigos, han hecho muchos sacrificios para poder encontrarse y así se transforman en verdaderos maestros y artesanos de la cultura del encuentro. Ustedes en esto se transforman en maestros y artesanos de la cultura del encuentro que no es “hola que tal, chau”; sino que nos hace caminar juntos.

Con sus gestos y actitudes, con sus miradas, sus deseos y especialmente con su sensibilidad desmienten y desautorizan todos esos discursos que se concentran y se empeñan en sembrar división, en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”. Como en varios países de América decimos, no son GCU: gente como uno. Todos somos gente como uno, todos con nuestras diferencias.

Y esto porque tienen ese olfato que sabe intuir que «el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior». Sabe quien dice eso? El Papa Benedicto XVI, que está mirando y lo vamos a aplaudir. ¡Le mandamos un saludo! Desde acá. Él nos está mirando por la televisión. Un saludos, todos, con la mano al Papa Benedicto.

Por el contrario, sabemos que el padre de la mentira, el demonio, siempre prefiere un pueblo dividido y peleado, a un pueblo que aprende a trabajar juntos. Y este es un criterio para distinguir a la gente, los constructores de puentes y de muros, esos constructores de muros que dividen a la gente. ¿Ustedes qué quieren ser? ¡Constructores de puentes! (responden los jóvenes).

Ustedes nos enseñan que encontrarse no significa mimetizarse, ni pensar todos lo mismo o vivir todos iguales haciendo y repitiendo las mismas cosas, eso lo hacen los loros y los papagayos. Encontrarse es un llamado e invitación a atreverse a mantener vivo un sueño en común.

Tenemos muchas diferencias, nos vestimos diferente, pero podemos tener un sueño común. Sí, un sueño grande y capaz de cobijar a todos. Ese sueño por el que Jesús dio la vida en la cruz y el Espíritu Santo se desparramó y tatuó a fuego el día de Pentecostés en el corazón de cada hombre y cada mujer, en corazón de cada uno, el tuyo y en el mío, a la espera de que encuentre espacio para crecer y para desarrollarse.

Un sueño llamado Jesús sembrado por el Padre, Dios como Él, enviado por el Padre, con la confianza que crecerá y vivirá en cada corazón. Un sueño concreto que es una persona y que corre por nuestras venas, estremece el corazón y lo hace bailar cada vez que los escuchamos: «Ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros» (Jn 13,34- 35).

¿Cómo se llame el sueño nuestro? ¡Jesús! (responden los jóvenes)

A un santo de estas tierras, escuchen esto, le gustaba decir: «El cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, o de prohibiciones. Así el cristianismo resulta muy repugnante. El cristianismo es una Persona que me amó tanto, que reclama y pide mi amor. El cristianismo es Cristo» ¿Lo decimos todos juntos? El cristianismo es Cristo. (cf. S. OSCAR ROMERO, Homilía, 6 noviembre 1977). Es desarrollar el sueño por el que dio la vida: amar con el mismo amor que nos ha amado. No nos amó hasta la mitad, no nos amó un cachito, nos amó totalmente. Nos llenó de amor, dio su vida.

Nos preguntamos: ¿Qué nos mantiene unidos? ¿Por qué estamos unidos? ¿Qué nos mueve a encontrarnos? ¿Saben lo que es? La seguridad de saber que hemos sido amados con un amor entrañable que no queremos y no podemos callar, un amor que nos desafía a responder de la misma manera: con amor. Es el amor de Cristo que nos apremia (cf. 2 Co 5,14).

Fíjense que el amor que nos une es un amor que no “patotea” ni aplasta, un amor que no margina, que no se calla, un amor que no humilla ni avasalla. Es el amor del Señor, un amor de todos los días, discreto y respetuoso, amor de libertad y para la libertad, amor que sana y levanta. Es el amor del Señor que sabe más de levantadas que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro que de pasado. Es el amor silencioso de la mano tendida en el servicio y la entrega. Es el amor que no se pavonea, que no la juega de pavo real, que se da a los humildes. Ese es el amor que nos une a nosotros.

Te pregunto: ¿Creés en este amor? Te pregunto otra cosa: ¿Crees que este amor vale la pena?

Jesús una vez preguntó a uno lo mismo y le dijo que vaya y haga lo mismo. En nombre de Jesús yo les digo que hagan lo mismo. No tengan miedo de ese amor que gasta la vida.

Fue la misma pregunta e invitación que recibió María. El ángel le preguntó si quería llevar este sueño en sus entrañas y hacerlo vida, hacerlo carne.

María tenía la edad de tantos de ustedes y María dijo: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Cerremos los ojos todos y pensemos en María. No era tonta, sabía lo que sentía su corazón, sabía lo que era el amor y respondió "He aquí la Sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra". En este momentito de silencio, Jesús le dice a cada uno, a vos, a vos y vos: ¿Te animas? ¿Querés? Pensá en María y contesta: quiero servir al Señor, que se haga en mí según tu palabra.

María se animó a decir “sí”. Se animó a darle vida al sueño de Dios. Y esto es lo mismo que el ángel te quiere preguntar a vos, a vos, a mí: ¿querés que este sueño tenga vida? ¿Querés darle carne con tus manos, con tus pies, con tu mirada, con tu corazón? ¿Querés que sea el amor del Padre el que te abra nuevos horizontes y te lleve por caminos jamás imaginados y pensados, soñados o esperados que alegren y hagan cantar y bailar al corazón?

¿Nos animamos a decirle al ángel, como María: he aquí los siervos del Señor, hágase? No contesten acá. contesten en el corazón. Hay preguntas que solo se responden en silencio.

Queridos jóvenes: Lo más esperanzador de esta Jornada no va a ser un documento final, una carta consensuada o un programa a ejecutar. No, eso no va a ser. Lo más esperanzador de este encuentro serán vuestros rostros y una oración. Eso dará esperanza. Con la cara con la cual vuelvan a sus casas, con la oración que aprendieron a decir con el corazón cambiado.

Cada uno volverá a casa con la fuerza nueva que se genera cada vez que nos encontramos con los otros y con el Señor, llenos del Espíritu Santo para recordar y mantener vivo ese sueño que nos hace hermanos y que estamos invitados a no dejar que se congele en el corazón del mundo: allí donde nos encontremos, haciendo lo que estamos haciendo, siempre podremos levantar la mirada y decir: Señor, enséñame a amar como Tú nos has amado —¿se animan a repetirlo conmigo?—. Señor, enséñame a amar como Tú nos has amado. Más fuerte, están roncos: Señor, enséñame a amar como Tú nos has amado.

Y como queremos ser buenos y educados, no podemos terminar este primer encuentro sin agradecer. Gracias a todos los que han preparado con mucha ilusión esta Jornada Mundial de la Juventud. Todo esto, gracias, fuerte. Gracias por animarse a construir y hospedar, por decirle “sí” al sueño de Dios de ver a sus hijos reunidos. Gracias Mons. Ulloa y todo su equipo por ayudar a que Panamá hoy sea no solamente un canal que une mares, sino también canal donde el sueño de Dios siga encontrando cauces para crecer, multiplicarse e irradiarse en todos los rincones de la tierra.

Amigos y amigas, que Jesús los bendiga. Lo deseo de todo corazón. Que Santa María la Antigua los acompañe siempre, para que todos seamos capaces de decir sin miedo, como ella: «Aquí estoy. Hágase». Gracias.

Recorrido Inmaculada Divina Providencia

Puntos de referencia:salida 8:00 de 8:30 a 10:00 am zona 8 , de 10:30 a 11:30 zona 3 , de 12 a 2 pm zona 11 (mercado el Guarda), de 2:30 a 6:30 zona 12 y de 7 a 10 zona 8. Entrada 10:00 pm

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