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Cuaresma 2010

Queridos amigos devotos y queridas amigas devotas, LA CUARESMA es este tiempo litúrgico en el cual se nos habla fuerte e insistentemente en la experiencia de conversión, tiempo fuerte que da inicio con un austero signo de la ceniza, colocada sobre nuestras frentes o nuestras cabezas y es así que iniciamos, nuestro peregrinaje hacia la Pascua del Señor, y estamos motivados a reavivar nuestra fe en el Cristo muerto y Resucitado, es pues un tiempo fuerte de reflexión y meditación; de oración y de un ejercicio de la caridad.
El Santo Padre nos anima con su mensaje titulado “la justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo” (cfr. Rm 3, 21-22) en el cual nos invita a hacer una revisión de nuestras vidas, una evaluación a la luz del evangelio y encaminarnos a vivir la experiencia de la justicia. Y que nos recuerda, como esta sea “dar a cada uno lo suyo”, en un mundo donde la justicia viene atropellada día con día, nosotros debemos constituirnos como modelo de justicia, según el modelo de Cristo.
La Cuaresma es un tiempo en el que debemos ser particularmente dóciles y atentos a la escucha de la Palabra, ese diálogo íntimo con el Señor a ejemplo de María de Nazaret, que ha sido solicita a la voz del Padre, solidaria con su Hijo y fortalecida del Espíritu Santo; y justo en esta actitud de recogimiento en la oración, en ese esfuerzo de reconciliación con Dios y con los hermanos y en la saludable penitencia mediante la abstinencia y el ayuno. Dice San Pedro Crisólogo: «El ayuno es paz para el cuerpo, fuerza de las mentes, vigor de las almas», y más aún: «El ayuno es el timón de la vida humana y rige toda la nave de nuestro cuerpo».
Y les recuerdo que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, son para la Iglesia dos días de Ayuno, en dónde todos los cristianos comprendidos entre los 18 y los 60 años estamos comprometidos a este ejercicio. Y los viernes de cuaresma estamos invitados a la abstinencia, en definitiva tener un esfuerzo de austeridad durante todo el período cuaresmal, austeridad que nos debe llevar a ser solidarios con los más pobres que nosotros, con aquel que no tiene ni siquiera lo necesario para vivir cada día.
San Ambrosio responde así a las objeciones eventuales contra el ayuno: «La carne, por su condición mortal, tiene algunas concupiscencias propias: en sus relaciones con ella te está permitido el derecho de freno. Tu carne te está sometida (...): no seguir las solicitaciones de la carne hasta las cosas ilícitas, sino frenarlas un poco también por lo que respecta a las lícitas. En efecto, el que no se abstiene de ninguna cosa lícita, está muy cercano a las ilícitas». Es decir, si somos capaces de renunciar a cosas buenas, por amor; seremos aún más capaces de renunciar a las cosas que van en contra de nuestra condición de cristianos, siempre por amor y en este fortalecernos más en el testimonio de cada día.
De entre las distintas prácticas cuaresmales que nos propone la Iglesia, la vivencia de la caridad ocupa un lugar especialísimo. Así nos lo recuerda San León Magno: "Estos días cuaresmales nos invitan de manera apremiante al ejercicio de la caridad; si deseamos llegar verdaderamente a la Pascua santificados en nuestro ser, debemos poner un interés especialísimo en la adquisición de esta virtud, que contiene en si las demás y cubre una multitud de pecados”, este debe ser nuestro principal compromiso de cada día.
Escucharemos de nuevo las frases “conviértete y cree en el evangelio” ó “recuérdate que polvo eres y en polvo te convertirás”, frases que nos deben de exhortar en nuestro camino, que nos lleva a un cambio de mentalidad, eso es la “Metanoia”, cambio de mente, de pensamiento; el signo de la ceniza que si de una parte nos recuerdan nuestra caducidad de otra también nos hace sentir la necesidad urgente de acoger la novedad de vida, que Cristo se nos ofrece constantemente, pero que en este tiempo se hace aún más intensa, y en la Pascua encuentra su punto más alto.
Queridos amigos de esta página Semana Santa en Línea, mi mejor augurio porque juntos recorramos un itinerario santo, durante el camino de la cuaresma, hacia el encuentro gozoso con el Cristo muerto y resucitado, en la grande Solemnidad de la Pascua del Señor, en este año de gracia 2010.
Que la paz y la comunión de Cristo el Señor; y la dulce y materna protección de la Virgen Madre estén con todos ustedes.
P. Gabriel M. Ola Velásquez, osb |